Consumo de drogas muchas veces comienza a los ocho años de edad

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El problema de las adicciones, especialmente ha penetrado tan dolorosamente en la sociedad venezolana, en muchas familias y en colegios existe alarma, porque el inicio del consumo ha bajado a los ocho años.

“Esto es un alerta, no una manera de alarmar, porque estamos preocupados con la gran cantidad de padres y representantes de colegios que viene a consultar, a buscar una orientación para enfrentar este grave problema que se incrementa con el incalculable número de familias dedicadas al microtráfico, como forma de sustento”.

Monseñor José Jiménez hace la afirmación con serenidad, sin disimular la preocupación como presidente de Hogares CREA de Venezuela, la institución fundada por el padre José María Rivolta, fallecido, cuando se dio cuenta de que la sociedad venezolana está enferma de un mal que avanza más que un cáncer que destruye al consumidor de drogas, a su familia y a su entorno.

Rivolta consideraba que la mejor prevención es la educación, cuyo significado es sacarle a la gente lo mejor que lleva por dentro. “Esta es la razón por la cual a los que han caído en el camino de las drogas, el alcohol u otras sociopatías, Hogares Crea procura, de manera integral, reestructurarlos, reordenarles sus valores para que vuelvan a insertarse a la familia y a la sociedad”.

-¿Cómo funciona el programa de ustedes para la prevención?

-Hogares Crea de Venezuela trabaja con el programa Mundial de la Salud, Habilidades para la Vida que busca reforzar los valores de la autoestima, el manejo de emociones, la toma de decisiones, la solución de conflictos y la comunicación.

La parte de la prevención la concretamos en los tres colegios que tenemos en Tarapío, para la fase inicial; en Mañonguito para la educación básica y en Suata, estado Aragua, para la educación media diversificada. Ahora tenemos el Colegio Universitario Padre Isaías Ojeda en el que se forman profesionales para atender las diferentes sociopatías con profesionales competentes en las áreas sociales.

-El tratamiento para los adictos, siempre ha sido como un misterio, porque poco se sabe cómo es su aplicación.

-Hogares Crea está conformado por un equipo multidisciplinario, porque el tratamiento del adicto tiene que ser integral, biológico, psicológico, social y espiritual. Tenemos un equipo integrado por psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, orientadores, pedagogos que manejan las situaciones. Estamos a la vanguardia de los descubrimientos científicos y humanísticos.

A nosotros nos sustenta la visión de Erik Ericson, psicólogo psicodinámico que buscaba fortalecer las competencias psicosociales; y Víctor Frank, fundador de la Escuela Vienesa, después de Freud y de Adler, que insisten en la logoterapia. Además de Colbert en el campo educativo.

Estamos actualizados, monitoreando los avances de la inteligencia emocional, la programación neurolingüística como elementos que influyen positivamente en la sociedad. Tenemos un proyecto para fortalecer el sistema inmunológico, la parte de neuropsicoinmunología y otras disciplinas que influyen en el cerebro. Hogares Crea, dentro de su proyecto educativo, quiere afianzar la investigación. Para ello tenemos profesionales especializados y proyectos de alianzas con universidades que puedan apoyarnos en esta materia.

-¿Cuántos pacientes tiene Hogares Crea actualmente?

-Nacionalmente tenemos una población de 350 adictos distribuidos en trece comunidades terapéuticas en las que se ofrecen diferentes terapias educativas. Tenemos un liceo en cada unidad terapéutica y el instituto “Isaías Ojeda”, reconocido por el Ministerio de Educación, por lo cual las personas que están en tratamiento pueden continuar estudios y concluirlos.

El tratamiento dura quince meses, dividido en fase inicial, intermedia y avanzada. Cada fase corresponde a una etapa evolutiva de la personalidad. En la parte inicial, buscamos el conocimiento interno de la niñez. Se trata de reestructurar traumas y dolores, la autoestima, el manejo de emociones, el control.

Estamos insistiendo en el relanzamiento de Hogares Crea, como comunidades terapéuticas y educativas, por lo cual tenemos alianzas con las universidades de Carabobo, Michelena y José Antonio Páez.

-¿De dónde provienen los recursos para el sostenimiento de Hogares Crea y cómo se sostiene la institución?

-Esta es una ONG que goza de credibilidad, no sólo en la sociedad valenciana, sino nacionalmente. Hay personas que, desinteresadamente, dan su aporte y nos ayudan. Tenemos, además, un subsidio del Ministerio de Educación que invertimos en el pago de nómina de los trabajadores. El Gobierno nacional ha sido muy consecuente con nosotros, por lo cual estamos muy agradecidos por esa atención.

Pero siempre los recursos son escasos. Estamos en un proceso de autogestión que permita complementar el sostenimiento de nuestras obras, para lo cual estamos diseñando estrategias que nos permitan salir adelante.

Vamos a reforzar la granja avícola, que tenemos en Campo de Carabobo, y a darle mayor promoción al laboratorio clínico en la sede principal de Hogares Crea, abierto a toda la comunidad, no sólo a las personas que tienen adicción, y el servicio de Odontología, ambos con precios solidarios, más baratos que en ninguna otra parte. Al mismo tiempo ofrecemos una unidad de desintoxicación para las personas que consumen drogas duras como la heroína.

Próximamente tendremos un ambulatorio, porque el tratamiento actual es interno. Pero hay personas que son adictas ocasionalmente y podemos ofrecerles el tratamiento ambulatorio. Esto será una contribución muy positiva para la sociedad y la familia.

-¿Rechazan a los adictos que no tienen para pagar el tratamiento?

-Para nosotros es muy importante recalcar que Hogares Crea es una organización sin fines de lucro. Estamos al servicio de la comunidad. El aporte de los que ingresan es mínimo. Cuando hay pacientes que no tienen la posibilidad de pagar, recurrimos a personas que pueden contribuir. En la medida que tengamos más voluntarios, que nos puedan ayudar, la oferta será mayor.

El que tiene problemas de adicción y necesita tratamiento, Hogares Crea lo puede ayudar. Y si alguien necesita una orientación, puede venir y será atendido, gratuitamente, para decirle cómo salir adelante.

-¿Cómo está influyendo el narcotráfico en la sociedad venezolana?

-El problema de las adicciones, en sus diferentes formas, ha penetrado en la sociedad venezolana. Es un problema que no sólo afecta al que consume y a su familia, se extiende a la comunidad como un problema social.

Con dolor y tristeza tenemos que decir que la edad de inicio de consumo de la droga ha bajado. Hay niños de ocho años con problemas de adicción, iniciados en este problema por familiares o gente cercana. Esto nos tiene que alertar.

Por otra parte hay familias que trafican con la droga como sustento de vida. Está incrementándose el microtráfico, integrado por redes que se comunican sectores por sectores, organizados de manera empírica. Esto ha llegado a colegios y liceos. Es increíble el número de docentes que viene a Hogares Crea a pedir ayuda, porque no saben cómo abordar el problema de los alumnos consumidores.

Esta demanda ha motivado que en Hogares Crea tengamos talleres para integrar la red de voluntariados. Ya contamos con 50 personas de diferentes sectores que, desde hace cinco meses, se están preparando para la prevención de las drogas en colegios y liceos.

-Da la impresión de que el Gobierno no hace esfuerzos por enfrentar el problema de la droga.

-La Oficina Nacional Antidrogas está haciendo un gran esfuerzo en prevención y nosotros estamos alineados con sus programas. Pero esto no basta. La responsabilidad es de todos: la familia, la escuela, la comunidad, la empresa, todos tenemos que sumar para que retroceda el flagelo del mal que está destruyendo los sueños, proyectos de vida de los jóvenes venezolanos. Pero la represión no funciona o no es la solución.

Sucesor del padre Rivolta

Monseñor José Jiménez es vicario episcopal de la Arquidiócesis de Valencia. Dirigió de 1992 a 2002, el Seminario Nuestra Señora del Socorro, donde continúa como profesor de Antropología Filosófica; fue párroco de San Miguel Arcángel en el barrio Central, párroco de Güigüe y de Guacara.

Preside el Consejo Superior del Colegio Universitario Padre Isaías Ojeda, Copió, que inició sus actividades docentes en 2007, con la posibilidad de que el Ministerio lo declare universidad.

-Este Colegio fue uno de los últimos sueños del padre Rivolta, quien como visionario, se dio cuenta de que la sociedad estaba enferma y había que formar profesionales para atender las sociopatías y ofrecer herramientas a las personas para que luchen contra los antivalores y los vicios.

El Instituto ofrece las carreras de Piscoterapia Social para atender a personas que tienen dificultades de personalidad, de relación con la familia y con el entorno.

Prevención y Orientación Social que forma especialistas para detectar y atender la problemática que pueda afectar a la familia y a la comunidad. Es una carrera de prevención, que no sólo va a lo educativo, sino al ámbito comunitario y laboral.

Administración y Programas Sociales. Sus egresados pueden preparar a la comunidad para que, organizadamente, elabore los proyectos, sus propios proyectos de prevención.

Son carreras que pueden ayudar mucho a los consejos comunales, a la sociedad organizada para que la sociedad misma tome conciencia de que, si está organizada, sus proyectos pueden dar mejores resultados.

Los egresados pueden ejercer en alcaldías y gobernaciones que requieren profesionales preparados y competentes para realizar un trabajo más efectivo, como lo estamos haciendo con la brigada preventiva de la gobernación del estado.

Las carreras duran tres años de estudios divididos por semestres y como toda educación superior, normados por el Reglamento de Universidad sus estudiantes deben ejercer pasantías de trabajo comunitario.

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